miércoles, 24 de septiembre de 2014

EL EVANGELIO DE MENDOZA


El evangelio de la carne nos muestra un universo marginal, cruel y desolador, pero también generoso, humano y de redención. Donde las tormentosas culpas y vicisitudes de la vida que agobian el espíritu de cualquiera, incluso el de los más duros. Buena fotografía que nos transmite la dureza y frialdad de la ciudad y por la que pasan los personajes, una sensación de vacío, vacío emocional, desesperanzador que podemos palpar de la película y que nos toca con conmovedora certeza. Una muy buena edición con la que nos sostiene aferrados a las historias que se entrelazan manteniendo la emoción y expectativa de lo que va a pasar en todas las historias, una edición que nos permite mantener el hilo de cada historia y entenderlas todas cuando se entrelazan. Es una mezcla en la cual se combinan naturalmente los ingredientes no se pelean ni se fuerzan. Todo esto bajo el manto de la tradición, la fe y el fervor religioso del Señor de los milagros una de las tradiciones más representativas de Lima, una circunstancia de sentimientos encontrados, en la cual me parece reside su riqueza emotiva. Una objeción a mencionar podría ser la exageración que suele aparecer en la forma de hablar de algunos personajes marginales exagerando un poco en las jergas, las expresiones y las palabras comunes siendo reiterativos cuando se retratan estos mundos marginales en los cuales se mueven las hinchadas de los equipos de fútbol. Esto suele ocurrir en las películas peruanas  que buscan fidelidad para plasmar este tipo de ambientes y que procuran naturalidad en el lenguaje pero terminan por sentirse algo dictados. Eduardo Mendoza demuestra su buena dirección al plasmar el guión con su particular mirada y desbarata el absurdo prejuicio de sus anteriores películas, comedias superficiales, donde lo comercial primaba sin embargo aquí demostró su destreza y capacidad para lograr películas de calidad, sensibilidad y profundidad cinematográfica. Es solo cuestión de estilos de películas. Nada más. Además cuenta con excelentes actores como Giovanni Ciccia o Ismael Contreras lo que afina aún más la obra cinematográfica, mención aparte para Lucho Cáceres y toda su versatilidad, hace tiempo que lo sigo y más allá de la cuestión de gustos puedo decir que es un gran actor, ya que se mimetiza con gran destreza en cualquier personaje que interpreta, le creo todo. Una de las mejores del año pasado y podríamos ponerla en el grupo de las mejores peruanas de los últimos tiempos, una cinta de gran recordación, sin duda.




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